LYA (General)
Si, después de haber pasado con ella. Claro que tenia ganas de volver a estar con esta belleza, simpática, etc. etc.
Me pregunta que si deseo un masaje, jejeje, si la vez anterior ella misma me dijo que preferÃa saltárselo para que esperar si ya la conocÃa; ella ya estaba en ropa interior, asà que me acerque y empezamos con los besos; comencé a recorrer su cuerpo y a admirar ese tatuaje que se encuentra en gran parte de esa escultura, entre platicas, recuerdos y uno que otra sonrisa fui despojándola de esas dos prendas que estorbaban, ella me acomodo de espaldas contra la cama, me retiro la toalla y me recostó; hummmm, esa boca traviesa empezó por mis muslos, a los costados, y al catador de vaginas; jejeje, que bien, verla a la cara, con esos movimientos linguales, yo haciendo a un lado su cabellera para mirarla a los ojos, y a veces a través del espejo; poco a poco nos fuimos acomodando en la cama, nos volteamos, ahora ella abajo y yo empecé a recorrerla, a verla, observarla, degustarla, saborearla; hummm, que hermoso cuerpo, y que bellas reacciones a las sensaciones que tenia y que se notaba que le gustan; nos acomodamos, y poco a poco quedamos atravesados en la cama y en un soñado sixty nine seguimos sintiendo lo mejor de la vida; me voltea, se acomoda y cuando me doy cuenta toma el control del catador y se sienta, se acomoda, lo veo desaparecer y ella se retuerce, sube, baja, se agarra del cuerpo, se acerca a mi, se aleja, se agarra del cabello, lo revuelve, arquea el cuerpo, se deja agarrar, acariciar, me toma de las manos me ayuda a recorrer su cuerpo, ese tatuaje que aparece y desaparece dependiendo de la posición y el arqueo de su cuerpo; cambiamos de posición, se recuesta, yo de lado, entrelazamos nuestras piernas, nuestros pies y entro nuevamente en ella, su cabello semi revuelto deja ver ese hermoso rostro que ya se encuentra enrojecido, glamoroso, con una mano ella misma recorre su cuerpo, y con la otra me ayuda a que mi catador entre, salga, entre, salga; humm, el calor sube y sube, observo que a ella le gusta y degusta el momento; se empieza a perlar de sudor y percibo un aroma delicioso de ella; poco a poco cambiamos a misionero, ahhh! ver ese rostro de frente, perlado de sudor, jadeante y esos besos largos y a veces fugaces pero ricos; tenia la idea de cambiar de posición, pero debido a su frenesà y mi Ãmpetu, ya no aguantamos y en un gran suspiro - respiro terminamos; ufff




