Poco después de medio día, ella me escribió y me ofreció disculpas, porque estuvo bien dormida y no escuchó la alarma. La curiosidad me ganaba por conocerla y el tiempo que tenía era ínfimo. Aún recordaba sus fotos en su face y además mi calentura era mucha, ja. Así que le pregunté la hora en podíamos vernos. La cita fue en el hotel Aranjuez (primera vez que lo visto, ya que mis rumbos son por Patriotismo y Revolución) a las dos de la tarde. Llegó como quince minutos después dentro del margen de tolerancia. En su trayecto manteníamos contacto. Es una joven como de 1.60, delgada como a mi gustan, cabello largo risado a los hombros. Sus ojos son claros marcados con esos productos que usan las chicas y que no sé como se llaman. Le invité algo de beber y pedimos una cerveza y sostuvimos una amena charla. Me pareció una joven agradable, al menos conmigo lo fue. Ya en el campo de acción me aplicó un rico oral, suave no tan rudo como otras que sólo lo succionan y hasta lastiman y que no permite disfrutar. Su succión casi me hace venir. Yo le di un oral que le gustó. Tiene vello púbico pero aceptable, a mi no me momestó además de que esa zona no había olor desagradable. Después de las preliminares y ya bien caliente que lo hacemos en una silla, bastante maniobrable y más adelante aplicamos la de ella encima de mi en la cama. Ahí podía sentirla mejor. Ciertamente sus nalguitas no son grandes, pero están bien formaditas y sentía como se contorsionaba lo que me excitaba más y más. Nos dábamos unos ricos besos como si fuéramos aquellos amantes que se buscan desesperadamente en el anonimato. Podía percibir que lo disfrutaba y yo... desde luego que si. Me vine y seguimos por algunos segundos. Después, charlamos y nos tomamos otra cerveza. Fue más del tiempo convenido, pero se justificó por lo de la mañana. Repetiría con ella, sin dudarlo. Lo malo es que regreso a Colima. Y tal vez regrese hasta dentro de tres semana.