-Yo ya tuve el desagrado de conocer a la tal señorita fogosa ésa y sólo pensando en el beneficio del colectivo puteríl les cuento: llegué al hotel donde concerté el encuentro, toca a la puerta, abro y la miro: fea, gorda, bajita, culo grande
y para rematar se me queda mirando cómo los perros cuando piden comida
-Al final por puta pena lo hice con ella
sin embargo, cuando salí de esta sesión, me quedó cómo un mal cuerpo, una sensación desagradable, casi cómo si hubiese tirado el dinero contratando una escort (sí, de esas que se anuncian en éste mismo foro pedorro y pagan sus propias Putin-recomendaciones).
-Por eso es que: siempre procuro ir solamente con filetes de primerísima y siempre (y sobretodo) evaluadas a plena luz del día, y por supuesto: acordando antes las condiciones del putitrato comercial
¡Y así, siempre salgo alegre, feliz y satisfecho!
¡Ajúa!, ¡Salute! y
¡Agur!