QUIERO COMPARTIR ESTO CON USTEDES (General)
Amigos, quiero compartir esto con ustedes:
Me siento devastado, me siento triste porque he terminado una relación de poco más de dos años con una mujer que conocí en el ambiente del sexoservicio.
Fue una relación llena de altibajos, que quizá no debió de iniciar; ya que no hubo tiempo de conocernos, la conocí por recomendación de un amigo, le llamé, nos vimos en un hotel, hubo (considero yo), cierta empatía.
No lo olvido: aunque yo la contraté por una hora, se terminó quedando toda la noche, despertamos juntos, como si fuésemos una pareja de novios de años, y sin embargo apenas llevábamos unas cuantas horas de conocernos. fuimos a desayunar y me sentía muy a gusto. Sin embargo por dentro yo no me lo podía creer: Estaba con una puta, una mujer a la que le pagué por tener sexo conmigo y ahora estábamos jugueteando, hablando y tratándonos como niños de secundaria.
No me lo creía, yo sentía una emoción como cuando te enamoras en la secundaria o la presa; pero era a la vez un sentimiento encontrado, ya que por dentro me decía a mí mismo: "Tengo puta personal!", "una puntita para mi solo". Cabe aclarar que si bien no me considero un master, debo reconocer que llevo ya unos 12 años contratando chicas, tanto en casas, tables y sitios web.
Me enamoré, lo reconozco y supongo que ella también lo hizo. Empezamos a salir y después de unas semanas me invadieron los celos, porque me tocó todavía ver que ella acudía a atender a sus "clientes", me tocó estar con ella cuando le llamaban por teléfono; y soy honesto, al principio no me importaba, ya que creí que sería pasajero y que no me afectaría esa situación, pues al final de cuentas, así la había conocido.
Pero solo fueron unos días, cuando ya no pude más, le pedí que abandonara esta actividad, le dije que yo quería a mi mujer para mi sólo, no la quería compartir con nadie más. Y de pronto, un día me dijo que tiró su celular, que se dedicaría totalmente a mí, que si yo se lo pedía, no saldría más.
Sin embargo poco a poco fue cambiando, pues yo siempre esperé y lo deseaba: tener a una novia que me bailara, que se maquillara, que se perfumara, que se arreglara el cabello, que se pusiera sus zapatos de tacón, que se pusiera las minifaldas propias de una buena prostituta, la deseaba ver y disfrutar como si fuera mi prostituta personal, aunque fuera como juego, como fantasía; sin embargo sucedió todo lo contrario, aunque ella es muy guapa y tiene un cuerpo que en verdad me prendía, siempre se vestía con faldones, con panas, con tenis, no se maquillaba. Aclaro que ella era higienica, sin embargo no habían tacones, no habían minifaldas, no habían bailes privados; yo sentía rabia, porque yo quería disfrutarla de esa forma, yo quería verla como la vieron sus clientes, yo quería que hubiera ciertos juegos sexuales; por dentro yo decía: " a ella ya nada la debe asustar, ella ya no pierde nada, al fin y al cabo no le estoy pidiendo algo que no haya hecho".
Y la verdad es que me frustraba, porque yo no quería una novia o una esposa (ya vivíamos juntos), yo buscaba una pareja que sabiendo a lo que se dedicaba, se brindara conmigo a plenitud, yo quería disfrutar de su experiencia, disfrutarla como toda una señorita puta (sin ofender), no entendía porque no quería hacerlo conmigo; porque no había día en que no la deseara ver arreglada de una manera tan provocadora, yo ardía en deseos de excitare viéndola contonearse, acercarse, sentarse en mi pierna, deseaba olerla con esos perfumes y esos aromas que me volvían loco. Y sin embargo no fue así. Noche a noche, solo quería ver la TV, quería que lo hiciéramos debajo de las sábanas, difícilmente accedía a hacer posiciones, ella quería solamente hacerlo en la cama. Yo ardía en deseos de que se montara en mí, que abusara de mi como lo hizo cuando nos conocimos, que ría que ella tomara la iniciativa. No estoy diciendo que no lo disfrutara, creo que ambos lo disfrutábamos, porque la verdad se me hacía lo más rico del mundo sentir como ella arrojaba sus fluidos cuando se venía, disfrutaba yo esa textura o sensación de sus mieles, si lo disfrutaba. pero la verdad es que yo buscaba algo más, por algo quise estar con ella, porque siempre esperé que se brindara de esa manera tan erótica y quizás tan obscena en la que una dama de la noche puede hacerlo. Yo deseaba verla tan hermosa, tan sexy, maquillada, con tacones. Pero me frustraba, yo no la quería ver en panas o en tenis o faldones.
No digo que no la haya amado, claro que la amé como pocas veces lo he hecho. La amo aún. Y me siento mal, porque ya no la tengo conmigo. La extraño, y siendo sincero, extraño ese suculento trasero que me volvía tan loco.
Creo que esto nunca debió de iniciar, ya que me duele muchísimo, no puedo olvidarla. Ahora mismo estoy en un hotel, pero créanme que no tengo ganas de llamar a nadie. Siento una sensación horrible porque ya no la voy a poder ver, porque ya no me va a poder recibir en el departamento, ya no vamos a cenar juntos. Me duele.
Sin embargo a la vez me siento libre, porque siempre pensé que al unir mi vida a una prostituta, tendría yo emoción y juegos, tendría yo a una chica que se arreglaría para mí como lo hacía para sus clientes. Pero no fue así, y me frustraba, el que ella no quisiera intentar realizar esas fantasías.
Yo siempre pensé: "coño, si me junte con una chef, lo más lógico es que sus mejores platillos sean para mí" ¿no>.
O mejor aún, es como tener a un carnicero en casa y solo comer verduras. Esas eran las ideas que a diario rondaban. A final de cuentas como yo lo decía, que más da que yo la quisiera ver "arreglada" si era algo que ella hacía.
Ahora me siento triste y solo, creo que nunca debió haber iniciado esto.





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"En los juegos del deseo y el pensamiento, las conexiones más intensas son aquellas que trascienden la posesión y encuentran sentido en el vacío."