Buenas las tengas sus mercedes (General)
Buenas las tengas sus mercedes, aunque me visito la vieja parca, no se atrevio a
llev arse a tan añejado y curtido por el alcohol especimen masculino, mi ausencia de
estos lares espero que pronto termine, regresará el borracho más borracho a
disfrutar de los cuerpos exquisitos, esbeltos, frágiles, altivos de las hermosas
musas que son fuente de mi inspiración.
Veo ahora a nue vas damas que brindan sus caricias, para disfrutar sus cuerpos llenos
de embriagantes curvas, con desdén y desvelo, son fruto nuevo y exótico, para este
particular mortal, que resulto inmortal al menos en el presente ciclo, al que la
parca intentó hacerlo su vasallo pero se emborracho con el solo tufo de mi aliento y
mareada como estaba no atino el lugar EXACTO, prendiendose en mi herramienta para
chuparla macizo.
Chupamaro agradece, a dos de sus buenos amigos el apoyo que brindaron durante mis
penosos dias, lindo se ha ganado un lugar muy especial en el fondo de
mis recuerdos, no solo por lo bella persona que es, sino que tambien gran amiga que
sabe ser; y esta mano derecha mia se extiende gustosa a estrechar con ilusión y
alegria, la mano de al que con orgullo llamo amigo, mi estimado Fantasmito,
sabe el que tiene un amigo en este envejecido borracho.
Pronto saldré de estos aposentos mios, a buscar con apuro a las musas que son mi
tormento, las bellas y hermosas damas que pululan estos lares serán para chupamaro
sus compañeras triviales, todas ellas serán mi disfrute y mis musas en los recuerdos
que chupamaro plasmará en la web de este sitio.
Hoy con la próxima llegada del nuevo año solo les dejo a todos, un recuerdo del
chupamaro, para que los que aún la tienen le hablen o la visiten y le digan que la
quieren, que la extrañan y recuerdan, para aquellos que ya no cuentan con ella en
este espacio de tiempo, la recuerden un momento y le manden con cariño un beso en su
recuerdo.
Como lo dijo una vez, Guillermo Aguirre Fierro, Sólo faltaba un brindis, el del
borracho Arturo, bohemio puro...
de noble corazón y gran cabeza;
aquel que sin ambages declaraba'
que sólo ambicionaba
robarle inspiración a la tristeza.
Por todos lados estrechado, alzó la copa
frente a la alegre tropa
desbordante de risa y de contento
los inundó en la luz de una mirada,
sacudió su melena alborotada
y dijo asÃ, con inspirado acento:
-Brindo por la mujer, mas no por esa
en la que halláis consuelo en la tristeza,
rescoldo del placer ¡desventurados!;
no por esa que os brinda sus hechizos
cuando besáis sus rizos
artificiosamente perfumados.
Yo no brindo por ella, compañeros,
siento por esta vez no complaceros.
Brindo por la mujer, pero por una,
por la que me brindó sus embelesos
y me envolvió en sus besos;
por la mujer que me arrulló en la cuna.
Por la mujer que me enseñó de niño
lo que vale el cariño
exquisito, profundo y verdadero;
por la mujer que me arrulló en sus brazos
y que me dió en pedazos
uno por uno, el corazón entero.
¡Por mi madre!.. bohemios, por la anciana
que piensa en el mañana
como en algo muy dulce y muy deseado,
porque sueña tal vez que mi destino
me señala el camino
por el que volveré pronto a su lado.
Por la anciana adorada y bendecida,
por la que con su sangre me dió vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la luz del alma mÃa;
y lloró de alegrÃa
sintiendo mi cabeza en su corpiño.
Por esa brindo yo, dejad que llore,
que en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde por mi madre ausente,
por la que llora y siente
que mi ausencia es un fuego que calcina.
Por la anciana infeliz que sufre y llora
y que del cielo implora
que vuelva yo muy pronto a estar con ella;
por mi madre bohemios, que es dulzura
vertida en mi amargura
y en esta noche de mi vida, estrella . ..
El bohemio calló; ningún acento
profanó el sentimiento
nacido del dolor y la ternura,
y pareció que sobre aquel ambiente
flotaba inmensamente
un poema de amor y de amargura.




