Reseña Candy's Guadalajara (General)
Saludos, camaradas.
La semana pasada estuve en la ciudad de Guadalajara por cuestiones de trabajo. La noche del miércoles - después de harto trabajar - decidà buscar en Internet sobre servicios en la Perla TapatÃa. No encontré nada que me llamara la atención, asà que mejor me decidà por visitar un table.
Los que más suenan son el Men's club, el Kaoz, el Candy's y el Dklub.
Opté por ir al Candy's debido a que me quedaba más cerca que los otros.
La zona donde está el lugar está medio gacha. Está en la lateral de la autopista/avenida.
Cover de $150, incluye un ticket table.
Las instalaciones del lugar están bastante decentes, las mesas son cómodas y el personal muy atento te ofrece varias opciones distintas.
Yo opté por una de las mesas del fondo, que tienen sillones cómodos para sentarse.
Las copas de las chicas están en $275, algo caras al estándar en comparación a los lugares que suelo visitar en el DF ($200).
Los privados en $200 (creo, no recuerdo bien a bien, podrÃa ser $250, pero no más).
Las copas de los comensales varÃan en precio, pero prácticamente todas debajo de los $200. Decente. Cabe mencionar que tienen amplio surtido de bebidas a diferencia de algunos de los antros capitalinos que no pasan del jimador, chela, en pedales y oso negro.
Ahora, lo más importante, el material: Excelente y de variedad internacional - sudamericanas, centroamericanas, mexicanas, al menos una húngara. Sólo vi a una chava medio guanga, pero el resto, muy, muy bien. En promedio, mucho mejor que el Caligula, La Envidia, el Chateau, el Garden, el Sarao, el Foxys o La Corbata (¡JA!), que son los que conozco de la capital.
El mesero que me atendió, muy amablemente me explicó a detalle los precios de los privados, las copas de las damas, asà como otras opciones como por ejemplo la de comprar una botella de vino espumoso o rosado para la dama la cual la abastecerá durante al menos una hora u hora y media. Además, durante todo ese tiempo, tienes el privilegio de agasajarte a la chica, en una especie de quasi-privado (te bailan por todos lados y de todas las formas, pero sin llegar a la super calentura de un privado-privado).
La botella ronda los $1500, no recuerdo exactamente, es decir, tiene buen costo/beneficio si te toca una borrachita sedienta (ya que hay algunas, que en una hora, se pueden aventar 10 copas de sus bebidas diluÃdas) o si no te gusta tener que llevar la cuenta de lo que pide la chava.
Pero ahora, a lo bueno:
Después de unos cuantos minutos de admirar el material en pista y derredores, dos damas se sentaron en la mesa inmediatamente contigua. Omitiré sus nombres ya que no les pedà permiso para postear tanto detalle en la red, pero si algún dÃa van, fácilmente las identificarán.
Las dos se veÃan muy bien. Jóvenes. Una rubia, de cabello largo y lacio, sin cirugÃas y con unas piernas de gimnasio super torneadas pero super femeninas (no como algunas que se cargan piernas de Conan, el Bárbaro). La otra, de cabello negro rizado, largo, pechos super operados (grandes y bonitos), cintura diminuta, labios grandes y un rostro realmente lindo. Ñam, ñam.
Inmediatamente iniciamos la plática, y después de algunos minutos (nunca me pidieron una copa) las invité a mi lado de los sillones. Les invité una copa a cada una (whisky, para no variar, creo que es lo que siempre piden las damas).
Después de un rato de platicar amenidades (y otra ronda) y de qué y cómo le hacÃamos en la Perla TapatÃa (la rubia tiene 23 años, la de cabello negro tiene 20), fue el turno de bailar de la chica de cabello negro. En lo que se arreglaba, la rubia me llevó al privado a aprovechar mi cover. Los privados son en el fondo, detrás de una especie de cortina desde donde puedes ver casi todo hacia afuera. En el privado, me calentó mucho esta chava. Noté que andaba jariosa.
Después de los bailes, inmediatamente la rubia confesó andar jariosa que porque "está chiquita" (de edad) y se calienta rápido. Cuando volvió la segunda, entre las dos me empezaron a "examinar"/tocar por todos lados, examinándome. Empezó a haber quÃmica.
El gerente se acercó para decirles medio en broma que no podÃan andar tan jariosas en la mesa normal, que nos fuéramos al privado o al hotel. En ese momento, vinieron a mi mente las sabias palabras del mesero, asà que decidà que estando tan buenas las dos chavalillas, teniendo quÃmica y con dinero por tirar, valÃa la pena tratarlas bien (nunca me pidieron copas ni bailes, yo se las invité por iniciativa propia), asà que les ofrecà la botella-de-vino-con-privilegios a cada una y obvio, felizmente aceptaron.
Adelántenle una hora: Las dos chavas ya jarras, besos super calientes yo a ellas y ellas a mi y ellas a ellas, tocando por todos lados y claro, me bailaron desde el vals hasta el perreo en la mesa.
Yo creo viendo la calentura, el gerente se acercó de nuevo, y comentó que existÃa la posibilidad de aventarse el planche allà en las instalaciones por la módica cantidad de $2750 por chava. No le contesté nada en ese momento, pero me puse a hacer cuentas mentalmente. Un rato después una de ellas me lo sugirió abiertamente... o que me esperara a su hora de salida y nos fuéramos al hotel. Debido a que el hotel donde estaba hospedado (Camino Real) no es el mejor lugar para llegar con dos bailarinas y que tampoco me sentÃa inspirado para ir a buscar uno de paso a media noche, y menos aún, esperarme hasta su hora de salida, decidà tirar la cartera por la ventana y pagar los $2750 por chica.
Nos aventamos un palo de poco menos de una hora. Chupadas de todos a todos y muchas posiciones que se ven en las pelÃculas porno de dos contra uno.
Ambas se besaron y lamieron y dedearon hasta que se vinieron, mientras yo le daba a la una o la otra.
Nos dieron 4 gorritos (más que suficente), kleenex, hasta toallitas para bebé. El espacio amplio, con sillones de pared a pared y su propio baño. Cuando el tiempo se acabó, yo todavÃa no terminaba mi segundo round, y el chango de seguridad solicitó que "emparejáramos la puerta". Las chicas próntamente acudieron a mi rescate y me dieron una frenética doble chupada con la cual me hicieron terminar rápidamente.
Nos vestimos, nos tomamos un refresquito, nos pasámos los teléfonos, pagué la cuenta y me fui.
Me gasté $11,000, un poco más.
El gerente me hiso descuento en las primeras y últimas bebidas.
¿RepetirÃa> Casi seguro que no. Es mucho dinero. Con eso me aviento 5 palos con divas.
Pero me alegro de haberlo hecho, ya que es una experiencia única y que disfruté muchÃsimo, además que recordaré de aqui al dÃa que me lleve la Parka.
Pero pues teniendo los teléfonos, ahora me puedo arreglar por fuera... asà que fue una inversión, si bien, de alto costo y alto beneficio.
¡Saludos!




